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Los Disparates Coloniales de Trump

Los Disparates Coloniales de Trump

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Natasha Lycia Ora Bannan

Natasha Lycia Ora Bannan
Associate Counsel

Natasha’s work focuses on the economic exploitation and discrimination against low-wage Latina/o immigrant workers, as well as legal support in the face of the economic and humanitarian crisis in Puerto Rico. She works on both domestic litigation and international advocacy before human rights mechanisms concerning issues including: state-sanctioned violence and failure to protect; self-determination and decolonization processes; gender justice; and immigrants’ rights.

Prior to joining LatinoJustice PRLDEF, Natasha worked at the Center for Reproductive Rights and clerked for the Hon. Ronald L. Ellis in the Southern District of New York. Natasha graduated from CUNY School of Law, where she was editor-in-chief of CUNY Law Review and was a fellow at the Center for Latino/a Rights and Equality.

Natasha is the past president of the National Lawyers Guild, the nation's largest and oldest progressive bar association, and co-chairs its subcommittee on Puerto Rico. She is a board member of the Center for Constitutional Rights and MADRE, an international women’s human rights organization. She is a member of the New York City Bar Association’s Task Force on Puerto Rico and Inter-American Affairs Committee. Natasha is an adjunct faculty member at John Jay College of Criminal Justice.

Natasha has written several articles, including Puerto Rico's Odious Debt: The Economic Crisis of Colonialism, 19 CUNY L. Rev. 287 (2016), and has been featured in numerous news outlets.

Los Disparates Coloniales de Trump - Publicado originalmente en El Nuevo Dia, enlace aquí.

El #Veranode2019 nos marcó la vida.  El motivo fue claro: hartera de politiquería corrupta, burlas asquerosas y la clase política que juega con las vidas de los puertorriqueños y las puertorriqueñas, dejándolas expuestas a la precariedad perpetua y políticas violentas.  El país sacó a un chorro de corruptos que se creían mejor que el pueblo que gobernaban, que se auto halagaban por saquear al país, y que hacían declaraciones ofensivas que evidenciaban su desprecio por las condiciones que se viven en la cotidianidad isleña. 

Parece que Donald Trump no aprendió la lección. A través de sus tuits – que es donde él dicta la política pública y posiciones oficiales del gobierno estadounidense – sigue atacando a Puerto Rico porque sus gobernantes lo critican. Si hay algo que caracteriza a los corruptos es el narcisismo, la ineptitud y la fragilidad. Lo que no pueden aguantar son las burlas y críticas, por más que viven burlándose de la gente. Para ellos, las diferencias políticas son personales. 

Donald Trump es la encarnación viva de la corrupción. Por eso la reconoce tan fácilmente cuando la ve en otros. Sus últimos señalamientos por Twitter en víspera del Huracán Dorian no son nada más que un intento fracasado para llamar atención de los corruptos y las corruptas en Puerto Rico y para desviar la atención de su propia incompetencia, ignorancia, privilegio blanco e ineptitud total de no saber ni poder responder a ningún tipo de desastre – natural o no.  La negligencia criminal, el abandono y la discriminación sistemática de su gobierno después del paso del Huracán Maria dejó miles de cadáveres que aún reclaman justicia. ¿Su respuesta?  Asegurarle al pueblo que él es “lo mejor que le ha pasado a Puerto Rico.”

Tuiteó que en Puerto Rico está el “sistema político roto,” y es cierto.  El colonialismo nunca ha funcionado ni fue diseñado para liberar a la gente. Pero el país que lo mantiene y le niega el derecho a la autodeterminación no solamente está roto, sino podrido.  Ese mismo delegó su responsabilidad colonial a una junta de control fiscal, compuesta de ejecutivos que vienen de las mismas instituciones que endeudaron al país, que se lucraron y siguen lucrándose de la crisis económica, que les ha regalado contratos multimillonarios a abogados y contratistas y que donaron a las campañas políticas de los congresistas que los seleccionaron.  Al mismo Donald Trump le han demandado por fraude y evasión de los impuestos, le han investigaron por corrupción y colusión en atacar y desmantelar el sistema electoral, y lo han denunciado por acoso sexual, racismo, xenofobia, homofobia e islamofobia. ¿De dónde y de quien se aprendió a vivir de la corrupción y el odio? 

Los corruptos como Trump temen que se les señale su incompetencia, pues le venden al mundo la imagen de ser exitosos en la vida.  Seguramente tomó notas de la cátedra que el pueblo puertorriqueño le dio a los corruptos y a la clase política este verano. Teme que vengan por él. Porque a todo corrupto le llega su hora.