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El Alcalde y sus arrestos selectivos por marihuana

El Alcalde y sus arrestos selectivos por marihuana

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Juan Cartagena

Juan Cartagena
President & General Counsel

"There is an urgent need today … to analyze the intersection of police reforms, changes in the penal system and drug policy in this country. In reality, Latinos are disproportionately and negatively affected by police and criminal system practices that discriminate against them but rarely involve them in forging solutions."

One of the nation’s leading voices on equality and nondiscrimination, Constitutional and Civil Rights Attorney Juan Cartagena inspires change to systems that marginalize communities of color. As a public speaker, El Diario columnist, and Rutgers University lecturer, Juan focuses extensively on Puerto Rican and Latino rights issues, including the community impacts of mass incarceration.

Juan is a graduate of Dartmouth College and Columbia University School of Law and is the recipient of multiple recognitions, including Dartmouth College’s Martin Luther King, Jr. Social Justice Award, and the U.S. Hispanic Leadership Institute’s Cesar Chavez Community Service Award. Juan lives in and represents the State of New Jersey, having previously served as a Municipal Court Judge in Hoboken and as General Counsel to the Hispanic Bar Association of New Jersey.

You can read Juan Cartagena's bi-weekly column in El Diario here.

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La ciudad de Nueva York tiene la infama distinción de ser la capital de arrestos marihuaneros. El alcalde de Blasio prometió reformas pero después de tres años la gran mayoría de arrestos son, inexplicablemente, de personas negras y latinas. Un informe de la Alianza de Política de Drogas y el Proyecto de Arrestos por Marihuana concluye que hay una disminución significante de arrestos por marihuana. Pero concluyen también que en esta administración arrestos han superado más de 60,000 personas, 86% de ellos negros o latinos. Tendríamos que pretender que personas de la raza blanca no poseen, compran, venden, o fuman marihuana en la ciudad para tratar de entender estas cifras.

El informe documenta algo igual de peor. La cantidad y la tasa de arrestos desde 1987 hasta 2016, más de 738,000 arrestos, vacila cada año. Para blancos la tasa mayor en cualquier año casi nunca supera un quinto de los arrestos. Para negros la tasa llega a la mayoría frecuentemente. Pero para latinos las tasas de arrestos más altas en vente y nueve años han sido de 37 a 39% y todas en los años de 2013 a 2016. Es decir que latinos están pasando los peores años proporcionalmente durante la alcaldía de Blasio.

La oficina de la alcaldía no le agrado en nada el informe nuevo y lo consideran engañoso. Arrestos han disminuido; citaciones en vez de arrestos han aumentado. Todo es buena noticia. Pero hay todavía más de 60,000 personas arriesgadas con una convicción de posesión de droga con todas sus consecuencias dañinas. Un arresto puede resultar en varias noches en la cárcel de Rikers Island – un infierno que hasta el mismo alcalde de Blasio tuvo que admitir que debe ser cerrado y olvidado. Decir que somos mejores que Bloomberg no es tan admirable que digamos ya que el hipócrita ex-alcalde gozo de una fama perversa al ser el rey de la capital de arrestos marihuaneros después de admitir que sí fumó, y sí le gusto.

Lo que no pudo negar de Blasio son las disparidades raciales en arrestos por marihuana por su policía. Su explicación es que la policía responde a quejas del consumo de marihuana en vecindarios negros y latinos. Es decir, si existen disparidades, existen en las llamadas que reciben para cumplir con la ley. También, hacen arrestos de su propia voluntad en vecindarios donde crimines menores ocurren.

Dudoso, pero posible. Hasta que una reportera, Kirsten West Savali, examinó los mapas que le entregó la policía comparando de donde vienen las quejas telefónicas y de donde ejecutan arrestos por marihuana. En vecindarios blancos de Brooklyn como Bensonhurst, Bay Ridge, Fort Hamilton o Bath Beach, hubo quejas por mayor pero una escasez de arrestos. Y en Staten Island – el condado más blanco en la ciudad – ni hablar.

Esta selectividad en el cumplimiento de la ley es moraleja del cuento. Personas blancas poseen y fuman marihuana a niveles que superan latinos y negros. Está comprobado. Solo la legalización del uso de marihuana cambiaría esta distorsión policial.